El viejo del saco

Tenía solo cinco años y medio jugaba como cualquier niña de mi edad en la plaza del frente de mi casa mientras mis hermanos jugaban en los árboles. Las casas estaban en proceso de autoconstrucción por lo que habían muchos materiales de construcción en la población polvorienta. Mi madre se afanaba en sus quehaceres que provocan seis pequeños hijos mientras el padre trabajaba duramente por el sustento. Cada día un personaje que era parte del barrio, querido y temido, alcohólico y bueno para la pelota, tanto que lo apodaban el «pelé», siempre con su carretón a cuestas y lleno de perros. Llevaba un saco al hombro con sus porquerías que siempre me llamaba la atención que no pusiera en el carretón.

Un día como tantos otros me subió a su carreta pensé que para jugar como siempre y no me daba miedo. Avanzaba lentamente porque tenía sus piernas heridas, yo arriba, avanzaba avanzaba hasta que perdí de vista a mis hermanos y mi casa.
El pelé no hablaba o lo hacía a media lengua que nadie entendía, menos yo, ahora sí tuve miedo recuerdo que lloraba mucho y los perros me rodeaban tal vez para protegerme. Seguía avanzando y caía la noche.
No sé cuantas horas fueron, sólo recuerdo mucha gente que por todos lados gritaba mi nombre, ladraban los perros y yo lloraba porque quería a mi mamá y volver a casa. Luego vi a mi padre y muchos hombres armados con palos y cadenas que me buscaban y me habían encontrado.
Me había llevado el «viejo del saco».
Si trasladamos esta vieja historia a este 2017 como sería?
¿Viejo del saco ?
¿Cuadrillas de vecinos?
¿Búsqueda?
¿Secuestro?
¿Indigencia?

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1 Comment

  1. Que impresionante testimonio, Susana!
    Eres muy valiente y te felicito por compartir tu terrible historia!

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