Las víctimas del individualismo en Chile.

DESDE UNA VERDAD INCOMODA, PERO PRESENTE.

Las víctimas del individualismo en Chile.

Recuerdo cuando tenia 15 o 16 años no había día en el que no saliera con mi hermano a andar en bici con nuestros amigos, que convenientemente eran mis vecinos, una, dos, cuatro casas mas allá de la mía. En total éramos unos 5 amigos. Claramente esta cercanía favorecía tener una velocidad de respuesta casi inmediata ante una invitación, ya que mientras corríamos hacia la puerta, la petición de permiso a mi mamá era un grito en realidad “informativo” avisando que salíamos….por supuesto, habían unos micro segundos de espera…si no oíamos un “NO” rotundo se daba por entendido que el permiso estaba concedido.

No miento que hoy a mis 42 años extraño muchísimo esos días, la simpleza, lo sano, la inocencia, l confianza, los estados seguros de nuestros entornos. No teníamos celulares con los que establecer canales de comunicación, seguimiento, control, nada de eso. Nuestros padres solo se podían comunicar con los padres de nuestros amigos en caso que nos atrasáramos o buscarnos por donde podrían suponer que andábamos. Bien angustiante desde ese punto de vista. Claro que el reto y el castigo posterior eran muchas veces directamente proporcional al tiempo y distancia de “desaparición”…porque bajo el prisma de nuestros padres, desaparecíamos, no andábamos jugando, solo desaparecíamos o en el peor de los casos asumían un estado de rebeldía en escape, lo que ciertamente nunca fue mi caso. Si, me atrasé muchas veces porque como a todos nos pasa cuando lo estamos pasando bien, el tiempo vuela demasiado rápido.

Hoy en día le digo a mi señora cuando vuelve manejando sola que me avise por WhatsApp cuando venga cerca para salir a abrir el portón y esperarla, cuidarla. Además, tenemos una aplicación que nos avisa cercanía y el paso por puntos hitos. Lo mismo cuando yo salgo a andar en bici, muchas veces solo, siempre le digo la ruta que haré en caso de cualquier cosa.

No voy a mentir, me encanta la tecnología y muchas veces me angustio cuando me quedo sin batería o sin señal, me siento….asilado…..

Pero, ¿Qué pasó que nos hicimos tan dependientes de la seguridad del celular?.

Reflexionando y analizando esta pregunta me di cuenta que en realidad no es la tecnología la que nos ha creado esa co-dependencia. Es la calidad de nuestros entornos.

Si bien se ha podido comprobar la dependencia al celular como un tema médico, no es esta la razón principal para nuestra angustia de no saber de nuestros seres queridos en momentos que puedan ser emergencia. Lo que realmente nos pasa, como chilenos, es que sabemos que, si a alguien le pasa algo, son muy pocas las posibilidades que alguien ayude.

Por ejemplo, hace solo dos días íbamos llegando en auto con mi señora y mi cuñado a casa de mis suegros, es invierno así que a las 20:00 hrs. ya está oscuro. Estaba estacionando el auto pegado a la cuneta cuando una chica joven pasa caminando por la vereda al lado nuestro, en brazos llevaba un bebé de unos meses, de la mano una niñita de unos cuatro años y unos pasos mas atrás, una señora mayor, que después super que era su suegra. Apago el motor, apago las luces cuando una vecina de la vereda de al frente abre la puerta y dos perros salen a toda velocidad ladrando furiosamente contra la joven que ya iba unos metros más delante de donde nos habíamos estacionado. No solo ladraron, sino que la atacaron con una furia totalmente injustificada ya que los perros no habían sido provocados pues esta joven iba por la vereda opuesta. Unos de los perros le muerde la pierna a la altura de la pantorrilla y la tira con furia hacia atrás, ella se defiende sujetando a su bebé y poniendo a su hija de 4 años detrás de ella. Mi primera reacción fue tirarle el auto encima a los perros, pero ya había apagado el motor y más me demoraría en encenderlo y poner marcha, así que me baje y corrí hacia la joven dando un grito profundo para asustar a los perros, cosa que afortunadamente así ocurrió, los perros la soltaron y retrocedieron, ahora la cargaban conmigo, pero no se atrevían a atacarme. Puede haber sido con la profunda y grabe exclamación que di, ya que había leído hace años que el gruñido de muchos depredadores grandes, especialmente los tigres, están diseñados para crear pánico en sus presas y dejarlos inmovilizados del miedo dándoles así la oportunidad de la casa con mayor porcentaje de éxito. Por otro lado, también pueden haberme visto tan decidido y sin miedo que sencillamente sabían que no saldrían bien si atacaban. Mientras tanto dos niñas quinceañeras, las que habían abierto las puertas y a quienes se les escaparon los perros, estaban tratando de hacer que ellos volvieran a la casa, sin éxito, por cierto.

Una vez que ya había distraído a los perros de su ataque, y que al fin los habían entrado, me concentre en la joven que había sido mordida. Efectivamente había recibido mordidas en su pierna derecha, le habían roto el pantalón y tenia varios moretones y rasguños. Lo único que ella decía era y cito: “me mordieron…me mordieron”…. Con una incredulidad, sorpresa y horror en su voz de que algo así fuera posible. Fue la única victima de mordidas, por suerte, dentro de todo porque de haber sido la pequeñita de 4 años capaz que le hubieran destrozado su pernita.

Una vez que las vecinas lograron entrar a los perros, nunca más aparecieron. Ni ellas, ni sus padres, nadie.

Nosotros quedamos en la vereda asistiendo a la joven, lógicamente estaba asustadísima y lo único que quería era llegar a su casa a solo unas cuadras de ahí.  Le pedí sus datos, le di los míos y le dije que me avisara si necesitaba cualquier cosa.

Una hora después la llamo para saber cómo seguía y me dice que estaba afuera en la calle nuevamente, ahora acompañada con su marido, tratando de hablar con los vecinos responsables de los perros, pero ellos no salían. Les tocamos el timbre, golpeamos la puerta del jardín y nada. Su marido y yo llamamos a carabineros para que nos apoyara en el proceso y para tomar la denuncia que claramente su marido quería hacer.

Luego de unos minutos se abre un portón y sale una camioneta con varias personas. Afuera, cerrando el protón se quedo la misma jovencita a la que se le salieron los perros. Le pregunte si estaban sus papás y me dijo que para que sería….¿?…..¿en serio? le dije…. Tus perros acaban de atacar a una señora en la vía publica y quieren saber por lo menos si tienen las vacunas al día. Al rato se bajo de la camioneta un señor que se identifico como el padre de la joven. Analicemos…esperaste todo este rato, que se acercara un extraño a tu hija, de noche, con el portón abierto….¿y recién te bajas de la camioneta?….. es más que obvio que estaba tratando de eludir lo máximo posible la situación. Lo terrible fue que dejo sola a la hija y que asumiera toda la responsabilidad o que de alguna forma nos disuadiera.

Luego de declarar que era el padre de la niña exigió ver la herida de la joven atacada asegurando que era doctor….cosa que yo sabía que le habían quitado su licencia hacia años por mal praxis…..¿?……. al ver que el ataque había sido real y con mordidas de sus perros inmediatamente trato de, y como decimos en chile, “bajarle el perfil” y desmerecer la seriedad de la situación. En eso llega carabineros y se arma una discusión, … ella, dijo, yo dije….etc, etc….. al rato después sale la madre de la jovencita a la calle. Después de muchas discusiones y en pocas palabras los dueños de casa aseguraban que tenían el timbre malo, que no escucharon nada, a pesar del escandalo que se armó en el momento del ataque, que su hija no les había dicho nada….que buena comunicación familiar….. y que poco menos que se enteraron por la prensa. Ellos trataron por todo medio de pintarse victimas también de una situación casi abusiva en la que la víctima quería algo a cambio, encarándola cada tanto: “ya, pero dinos que quieres” …. Lo único que la víctima quería, era saber si las vacunas estaban al día para saber que acciones médicas tomar, y el marido muy molesto ciertamente con la negligencia, la posición confrontacional de los dueños del perro, la nula empatía, las cero capacidades de mediación o contención de la contingencia quería y con toda razón, hacer la denuncia correspondiente.

Desconozco razones, pero los dueños de casa delante de carabineros y luego llevando la victimas fuera de oídos de las autoridades trataron por todo medio que no hicieran la denuncia. Como la chica que recibió las mordidas debía ir al consultorio local a constatar lesiones el “medico” dueño de los perros le dijo: que no que no fuera porque iba a estar toda la noche y le pinto todo un panorama negro, pesimista y negativo. Todo falso por cierto ya que al llegar con carabineros y dada la naturaleza del ataque la atendieron inmediatamente siendo todo rápido, expedito y muy bien atendida.

Carabineros llevaron a la pareja atacada al policlínico y ahí nos despedimos. Quedaron muy agradecidos de nuestro apoyo y nuestra ayuda.

Mi señora luego reflexionó y me dijo: “Esta gente de haber sido más sensata, más colaborativa, más empáticos, de haberse preocupado realmente de la situación, de haber atendido a la víctima, haberlos hecho entrar a la casa o atenderlos en la vereda, consolarlos, pedir las disculpas y explicar de buena forma, contener la situación en vez de hacerse los desentendidos las cosas habrían sido diferentes. Incluso hasta podían haber quedado como amigos.”

Yo sé que los perros no tienen la instrucción de atacar, yo sé que no hubo mala intención. Pero también sé que no es primera vez que pasa y a pesar que los dueños declaraban que nunca se les escapaban los perros y que era todo tan fortuito y extraño, sé que es mentira porque yo mismo y otros vecinos cercanos hemos visto a esos perros decenas de veces en la calle y a sus dueños persiguiéndolos para que entren. Siempre queriendo eludir todo tipo de responsabilidad. Es mucho más fácil hacerse el que no sabe, el que no entiende.

La historia trata varios temas como por ejemplo le tenencia responsable por ley, la negligencia y falta de conciencia de los dueños sabiendo que sus perros son agresivos no toman las medidas de seguridad necesarias para que no se escapen y sean un inminente riesgo a los transeúntes.

Pero la medula de todo esta en la falta de colaboración. Como esa negligencia de los dueños refleja una completa falta de colaboración con su medio y como eso nos evidencia que la gente, en su gran mayoría, solo piensa en sí mismos y no toma conciencia de cómo sus decisiones y acciones puedan afectar a su entorno.

Los chilenos tendemos a querer siempre ser los mejores, estar en el primer lugar, aunque sea de un ranking de estudios negativos. Siempre queremos ser los primeros y resulta que Chile es el segundo país más individualista después de Estados Unidos, según el estudio británico Culture and Self-construals: Clarifying the Differences, investigación realizada por Ellinor Owe, de la escuela de Psicología de la Universidad de Sussex que analizó los valores culturales de 36 países en el mundo.

El que seamos individualistas y lleguemos a estos extremos tiene demasiadas implicaciones para el desarrollo social, cultural, económico, educacional, etc. Literalmente afecta a todo. El hecho que creamos que nuestros pensamientos, nuestras decisiones, nuestros actos no van a afectarle a alguien de alguna manera solo nos indica que no somos capaces de ver el mundo fuera de nuestros propio ser. Y para todas esas personas que dicen que son capaces de entender a los demás solo porque los escuchan esta individualidad que tenemos demuestra cero capacidades empáticas.

No entraré a analizar los problemas que tenemos en el país por ser individualistas, es solo cosa de ver por nuestras ventanas hacia afuera y reflexionar sobre nuestros propios pensamientos autocomplacientes. No digo que nos tenemos que desvivir ayudando a los demás, bueno hay muchos que, si lo hacen, lo que si debemos hacer sin cuestionamiento es hacernos responsables de todos nuestros pensamientos que se concreten en actos. Es mucho más fácil echarle la culpa a alguien mas y exigir que alguien haga algo, pero en verdad toda responsabilidad está en nosotros mismos.

Hay cientos, si no, miles de estudios locales y globales sobre los problemas del individualismo. Pero, ¿Cómo llegamos a esto?, ¿nos dejamos llevar?, ¿no nos dimos cuenta?….

En realidad, para muchos, es un hecho que está intrínsecamente en la sociedad, nacieron con esas costumbres y lo toman como hábitos naturales y normales. Solo se dejan llevar con la corriente. Dejan de ser personas autónomas y son parte de un pensamiento colectivo controlado en masa. Es terrible pensar eso, pero finalmente así es.

¿Qué vas a hacer tu?, ¿vas a continuar en esa matrix de autocomplacencia o te vas a atrever a salir de ella y valértelas por ti mismo?. Vivir fuera el pensamiento colectivo es maravilloso, es libertad.

Solo cuando una mayoría importante haya despertado de esta hipnosis colectiva podremos en equipo llevar a la especie humana a una evolución mejor, no a una involución como está pasando ahora.

Un ejercicio para reflexionar y evaluarnos: ¿Qué pasaría si la historia que les acabo de contar, las victimas fueran su pareja, o alguno de sus hijos?…. ¿que habrían hecho ustedes como dueños de los perros?, ¿Qué habrían hecho como testigos?

Aunque no nos guste, la mejora de la raza humana es responsabilidad de todos y cada unos de nosotros. Nuestra propia supervivencia depende de la colaboración entre nosotros. ¿y al final quienes son las víctimas de este terrible individualismo?……Nosotros mismos y todos nuestros seres queridos.

 

¡Tu!, eres sumamente importante.

Andrés Obrador

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Acerca de Andrés Obrador 4 Articles
He dedicado los últimos diez años a comprender el comportamiento humano en diferentes sociedades, culturas y organizaciones. Como tomamos decisiones, como nacen los Líderes, como colaboramos y como nos inspiramos. Soy un guardián del balance. Busco un sano equilibrio entre el desarrollo de las personas, lograr su potencial y su realización tanto personal como profesional.