Mar para Bolivia

Reininas y Reininos, me permito compartirles este texto del escritor chileno Miguel Lawner, que me parece sencillo y sensato, cambiando de los excesos nacionalistas que se han desatado recientemente. No duden en comentar estas ideas…

F.R.

Sube a nacer conmigo hermano                      

Dame la mano desde la profunda.

 zona de tu dolor diseminado.

No volver√°s del fondo de las rocas.

No volver√°s del tiempo subterr√°neo.

No volver√° tu voz endurecida.

No volver√°n tus ojos taladrados.

Mírame desde el fondo de la tierra.

labrador, tejedor, pastor callado:

domador de guanacos tutelares:

alba√Īil del andamio desafiado:

aguador de las l√°grimas andinas:

joyero de los dedos machacados:

agricultor temblando en la semilla:

alfarero en tu greda derramado:

traed a la copa d  esta nueva vida

vuestros viejos dolores enterrados

(Extracto del poema Alturas de Macchu Picchu.  Pablo Neruda. Canto General.)

MAR PARA BOLIVIA: UNA DEFENSA ADMIRABLE.

         La defensa hecha por Bolivia de su derecho a  tener un acceso soberano al mar, ha sido admirable, creativa, a ratos conmovedora. El gobierno boliviano ha incorporado a todo su pueblo en este anhelo, desde el más tierno párvulo hasta trabajadores, campesinos, mujeres, intelectuales, artistas, estudiantes, soldados, políticos, artesanos, profesionales. No hay uno sólo de los once millones de bolivianos, ajeno a esta demanda. La iniciativa de extender la bandera del mar a lo largo de 200 kilómetros debe haber congregado a varias decenas de miles de personas, cruzando valles, quebradas y mesetas.  Todo se ha hecho sin proferir ofensas, argumentando con fuerza sus aspiraciones.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Y nuestras autoridades‚Ķ. firmemente aferradas al Tratado de 1904, como si en los ciento catorce a√Īos trascurridos desde entonces no hubiera pasado nada.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Tengo a mi vista el libro Mar Para Bolivia, editado por el gobierno boliviano. Es un texto convincente, desprovisto de adjetivos y de ofensas. Hace un¬† recorrido minucioso de las m√ļltiples ocasiones en que diferentes autoridades chilenas se comprometieron a resolver la demanda boliviana de acceder al mar con soberan√≠a. Comienza por citar las declaraciones de Domingo Santa Mar√≠a, entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, qui√©n declar√≥ lo siguiente el 26 de Noviembre de 1879:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúNo olvidemos por un instante que no podemos ahogar a Bolivia… Privada de Antofagasta y de todo el Litoral que antes pose√≠a hasta el Loa, debemos proporcionarle por alguna parte un puerto suyo, una puerta de calle, que le permita entrar al interior sin zozobra, sin pedir venia. No podemos ni debemos matar a Bolivia‚Ä̂Ķ

¬†M√°s adelante, el libro cita los compromisos contra√≠dos por Chile en la Conferencia de Par√≠s y la Liga de las Naciones, organismo multinacional creado al t√©rmino de la Primera Guerra Mundial. Se menciona a Agust√≠n Edwards, representante chileno ante dicho organismo, qui√©n ofreci√≥ el a√Īo 1921, iniciar negociaciones directas con Bolivia, para abordar el enclaustramiento mar√≠timo. Esta declaraci√≥n fue reafirmada un a√Īo m√°s tarde por el delegado de nuestro pa√≠s Manuel Rivas Vicu√Īa, mediante nota dirigida a la Liga de las Naciones, reafirmando el compromiso chileno de entrar en negociaciones directas con Bolivia.

En seguida, el libro Mar Para Bolivia, cita propuestas realizadas por el gobierno chileno¬† el a√Īo 1926 con la participaci√≥n del Secretario de Estado de los Estados Unidos en calidad de mediador. En dicha oportunidad, Miguel Cruchaga, embajador de Chile ante los EEUU, present√≥ una propuesta ante dicho Secretario de Estado, planteando una divisi√≥n territorial en virtud de la cual, Tacna quedar√≠a para el Per√ļ, Arica para Chile y se ceder√≠a para Bolivia un corredor de cuatro kil√≥metros de ancho, partiendo de la frontera boliviana, siguiendo una l√≠nea paralela a lo largo de la frontera con Per√ļ, hasta el villorrio Caleta de Palos.

Llegamos al 20 de Junio de 1950, ocasi√≥n en la cual el canciller Horacio Walker del gobierno de Gonz√°lez Videla, envi√≥ una nota dirigida al Embajador de Bolivia que se√Īala textualmente lo siguiente:

‚ÄúMi Gobierno ser√° consecuente con esa posici√≥n y que, animado de un esp√≠ritu de fraternal amistad hacia Bolivia, est√° llano a entrar formalmente en una negociaci√≥n directa destinada a buscar la f√≥rmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Oc√©ano Pac√≠fico.‚ÄĚ

         En dicha ocasión, el propio González Videla le comunicó al Presidente de los EEUU Harry Truman, que la fórmula de acuerdo por la cual Bolivia obtendría un acceso soberano al Océano Pacífico, sería a cambio del uso, por parte de Chile, de aguas del Lago Titicaca.

En 1975 se estuvo al borde de alcanzar una solución definitiva al diferendo existente entre ambas naciones, a raíz del encuentro sostenido entre los dictadores de Chile y Bolivia, Augusto Pinochet y Hugo Banzer, quienes suscribieron un acuerdo consistente en la creación de una franja de tierra paralela a la Línea de la Concordia, que Chile cedería a Bolivia hasta llegar al Océano Pacífico.

El gobierno chileno avanz√≥ en la materializaci√≥n de este acuerdo, procediendo a expropiar los terrenos de propiedad privada, afectados por la franja a ceder a Bolivia. Roxana Pey nos cuenta que su padre, el ingeniero Ra√ļl Pey, fue una de las personas a quienes se le expropi√≥ un sector de una parcela de su propiedad, colindante con la L√≠nea de la Concordia, decisi√≥n que su padre acept√≥ complacido por lo que significaba consolidar la paz y la amistad en esa regi√≥n fronteriza. ([1])

Como es sabido, este acuerdo fracas√≥ por la negativa del Gobierno Peruano, ya que, en conformidad con lo establecido por el Tratado de 1904, cualquiera cesi√≥n de terreno de Chile¬† a Bolivia, en territorio que originalmente perteneci√≥ al Per√ļ, exige un acuerdo tripartito.

Un cap√≠tulo especial merecen las diversas resoluciones aprobadas en las Asambleas de la OEA, en las cuales se presiona al gobierno de Chile a encontrar alguna soluci√≥n. Particularmente expl√≠cita es una Resoluci√≥n aprobada en la Asamblea General de 1979, en la cual se reconoci√≥ que el problema mar√≠timo de Bolivia es un asunto de inter√©s hemisf√©rico permanente, recomendando a las partes que: ‚Äúinicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexi√≥n territorial libre y soberana con el Oc√©ano Pacifico‚ÄĚ.

         Me extendería demasiado dando a conocer los diversos compromisos acordados por los gobiernos de Aylwin, Frei Ruiz Tagle, Ricardo Lagos y  Michelle Bachelet, de encontrar fórmulas de mutua conveniencia.

La defensa de Chile ha enfatizado los aspectos jurídicos del caso, prescindiendo de sus alcances históricos y sociales.

Los jueces de La Haya son seres humanos de carne y hueso y creo imposible que vayan a soslayarlos. Mucha agua ha corrido bajo los puentes a lo largo  de más de un Siglo y no creo que el fallo vaya a dejar las cosas como están.

Las autoridades bolivianas han subrayado que cualquiera que sea el fallo de la Corte de La Haya, jam√°s ceder√°n sus aspiraciones de acceder a un mar soberano.

¬ŅCu√°nto riesgo representa para nuestra seguridad, el mantener una situaci√≥n de conflicto permanente con un pa√≠s con el cual compartimos una larga frontera?

¬ŅC√≥mo es posible que nuestras relaciones internacionales est√©n dedicadas casi exclusivamente a la suscripci√≥n de tratados de libre comercio en vez de incentivar la integraci√≥n econ√≥mica, social y cultural, en particular con nuestros vecinos?

Nuestros mandatarios salen de visitas oficiales al extranjero, acompa√Īados de una nube de empresarios, banqueros y pol√≠ticos. Excepcionalmente viaja alg√ļn acad√©mico. Jam√°s un dirigente sindical o social. ¬°Qu√© decir un representante de nuestros pueblos originarios!

Yo no veo inconveniente en ceder a Bolivia¬† un peque√Īo trozo de nuestro litoral en calidad de enclave. Chile se extiende frente al Oc√©ano Pac√≠fico a lo largo de 4.200 kil√≥metros. ¬ŅPorqu√© no ceder un tramo -digamos de 20 o 30 kil√≥metros- sobre el cual Bolivia ejerce su soberan√≠a, a cambio de obtener a favor nuestro, por ejemplo, el acceso a algunos de sus abundantes recursos energ√©ticos?

El mundo actual conoce innumerables casos de enclaves que funcionan sin generar problemas a nadie. Los m√°s conocidos son Gibraltar, una base militar perteneciente al Reino Unido, rodeada totalmente por territorios de dominio espa√Īol. La Ciudad del Vaticano, y la Rep√ļblica San Marino, rodeadas por territorios de dominio italiano. El puerto de Kaliningrado perteneciente a Rusia, que est√° rodeado por Lituania y Polonia. Las ciudades puerto de Ceuta y Melilla, ambas pertenecientes a Espa√Īa, enclavadas en la costa norte de √Āfrica, etc. etc.

En la Región de Antofagasta existen numerosas caletas deshabitadas o semihabitadas, que perfectamente podrían cederse para el dominio boliviano, sin afectar en absoluto nuestra integridad territorial ni nuestro desarrollo económico. Ganaríamos en cambio la paz con un pueblo hermano y la mutua colaboración en materias sociales, culturales y económicas.

Bolivia es hoy en Am√©rica Latina un modelo de naci√≥n democr√°tica velando por el bienestar de su poblaci√≥n.¬† El a√Īo 2009, se aprob√≥ por abrumadora mayor√≠a a trav√©s de un plebiscito nacional, una reforma constitucional que dio vida al llamado Estado Plurinacional Social, Unitario y Econ√≥micamente.

El preámbulo de esta Constitución es emocionante:

‚ÄúEn tiempos inmemoriales se erigieron monta√Īas, se desplazaron r√≠os, se formaron lagos. Nuestra amazon√≠a, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores‚ÄĚ.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúPoblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. As√≠ conformamos nuestros pueblos, y jam√°s comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia‚ÄĚ.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúEl pueblo boliviano, de composici√≥n plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevaci√≥n ind√≠gena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberaci√≥n, en las marchas ind√≠genas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros m√°rtires, construimos un nuevo Estado.‚ÄĚ.

La Constituci√≥n Boliviana reconoce los Derechos de los diversos grupos sociales del pa√≠s y de sus pueblos originarios. ¬†Iguala las condiciones de g√©nero. Establece como servicios b√°sicos el agua potable, alcantarillado, la electricidad, el gas domiciliario, el servicio postal y los servicios de telecomunicaciones, estableciendo como una responsabilidad del Estado la provisi√≥n de estos servicios, a√ļn que algunos pueden ser gestionados a trav√©s de empresas privadas. Adem√°s, convierte el acceso al agua y al alcantarillado en Derechos Humanos, siendo estos servicios impedidos de ser privatizados o sometidos al r√©gimen de concesiones.

El a√Īo 2009, Bolivia nacionaliz√≥ la explotaci√≥n de su mayor riqueza nacional: los Hidrocarburos, lo cual ha generado para las arcas fiscales un ingreso de 35.000 millones de d√≥lares durante la √ļltima d√©cada.

El a√Īo pasado, cre√≥ la empresa estatal Yacimientos del Litio Boliviano, encargada de desarrollar los procesos de qu√≠mica b√°sica de sus recursos evapor√≠ticos, con una participaci√≥n del 100% estatal para la producci√≥n y comercializaci√≥n del cloruro de litio, sulfatote litio, hidr√≥xido de litios, carbonato de litio, cloruro de potasio, nitrato de potasio, sulfato de potasio, sales derivadas e intermedias y otros productos de la cadena evapor√≠tica.

¡Qué diferencia con Chile!

Ahora. Si‚Ķahora, meses atr√°s, a√ļn bajo la administraci√≥n de Michelle Bachellet, el Vicepresidente de CORFO, firm√≥ un convenio con SOQUIMICH, empresa tras la cual figura el mayor agente corruptor de la pol√≠tica chilena, el ex yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, mediante el cual se le concede hasta el a√Īo 2030, la explotaci√≥n de los inmensos yacimiento de litio existentes en el Salar de Atacama.

Acabamos de enterarnos del r√©cord hist√≥rico que representaron el a√Īo pasado las ganancias proporcionadas al Estado chileno por la empresa estatal CODELCO, que se elevaron a la suma de 2.800 millones de d√≥lares. ¬†Sin embargo, el litio, que acertadamente fue calificado por el Alcalde de Huechuraba como el futuro sueldo de Chile,¬† lo estamos entregando al dominio del gran capital empresarial

A diferencia de casi todos los países de América Latina, Bolivia es un país donde no se conocen actos de corrupción ni entre sus políticos ni entre su policía o fuerzas armadas.

Este es el país hermano del cual tenemos tanto que aprender y con el cual nuestras autoridades se niegan a encontrar una fórmula de acuerdo, poniendo fin a un conflicto centenario que cautele los intereses de ambas naciones y ambos pueblos.

Los debates en La Haya han desatado una inaceptable ola chauvinista en Chile. Se insiste que en este capítulo Chile tiene una política de Estado, es decir compartida unánimemente. No es verdad. Somos muchos quienes no compartimos las decisiones de nuestros gobiernos en esta materia. Bastó que el senador Alejandro Guillier manifestara la posibilidad de buscar una acuerdo en base a un canje territorial, para que lo cubrieran de los peores epítetos patrioteros, obligándolo a dar una suerte de explicación y a mantenerse en silencio durante su viaje a La Haya.

D√≠as atr√°s, la Universidad Academia de Humanismo Cristiana, dio a conocer un video con declaraciones de siete Premio Nacionales chilenos, apoyando una salida al mar con soberan√≠a a Bolivia. Ning√ļn medio de comunicaci√≥n nacional ha divulgado las opiniones de estas importantes personalidades de nuestra cultura.

En las décadas del 50 y 60 del Siglo XX, se generó un  poderoso desarrollo artístico y cultural basado  en nuestras raíces americanas. Fue una suerte de redescubrimiento de la identidad de América Latina. Pablo Neruda inició esta verdadera inmersión en nuestras raíces con la publicación en 1952 del Canto General. Lo sucedieron Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Eduardo Galeano y el joven Mario Vargas Llosa entre otros. En el canto popular, nos impactaron las creaciones de Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Víctor Jara, Daniel Viglieti, y tantos otros.

         El grupo musical Los Jaivas, llevó a los cuatro rincones del planeta, su magistral interpretación del poema Alturas del Macchu Picchu de Pablo Neruda.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬°Qu√© decir de los grupos musicales Quilapay√ļn e Inti Illimani, recreando la vieja m√ļsica andina y asumiendo para siempre¬† sus seculares instrumentos: la quena y el charrango!

         La globalización y el modelo económico neoliberal, han casi sepultado estas manifestaciones artísticas que tanto contribuyeron a la hermandad entre nuestros pueblos y nuestras naciones.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† No podemos ni debemos arriar las banderas de la solidaridad entre pueblos de un pasado com√ļn, que siempre en su historia debieron enfrentar enemigos interesados en sembrar la discordia entre nosotros. Empe√Īados en dividirnos para imponer su dominio imperial.

Es imperativo recuperar la vigencia de una política orientada a la integración regional en los planos económico, social y cultural. Una política libre de los intereses del gran capital, orientada a la paz, el respeto y la  sincera amistad de nuestros pueblos americanos.

Miguel Lawner

31.03.2018

[1] Ra√ļl Pey y su hermano V√≠ctor, ganaron la pruesta convocada por la Junta de Adelanto de Arica en 1960 para la construcci√≥n de un puerto , ya que hasta entonces se operaba a trav√©s de muelles y un modesto espig√≥n. Las obras requirieron incluso dinamitar un tramo del Morro de Arica, finalizando en 1966, dando vida al que las autoridades de la √©poca calificaron como el segundo puerto en importancia, tras el de Valpara√≠so.

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Miembro del COSOC de La Reina (Consejo de la Sociedad Civil), Socio de la Junta de Vecinos 12-F "Fernando Castillo Velasco" Director Fundación por un Movimiento Ciudadano Participativo francois@richard.cl